Es una tecnología de procesamiento que reacciona selectivamente con la superficie del metal a través de soluciones químicas para eliminar el exceso de materiales y obtener piezas de microestructura complejas y de alta precisión. Su principal ventaja radica en su capacidad para procesar de manera eficiente características finas que son difíciles de lograr con el corte mecánico tradicional (como diámetros de orificios a nivel de micras y patrones complejos), y el proceso de procesamiento está libre de tensión mecánica y no daña el rendimiento del sustrato metálico. Es uno de los procesos clave en campos como el hardware de precisión, la electrónica y los dispositivos médicos.